miércoles 10 de diciembre de 2008

Cartas Abiertas SPAPP

A continuación publico unas cartas que la Sociedad Protectora de Animales y Plantas del Paraguay ha enviado Al Monseñor Claudio Gimenez, de la Basilica de Caacupé y otras dos Al Presidente de la Republica del Paraguay, Fernando Lugo.

No están en orden pero ustedes me entienden.


La verdad la del Monseñor Gimenez no se si hizo el pedido de la Sra.Francesca, no soy muy devota de ver cosas que se recitan de pseudo religiosos, que toda su vida leen exactamente los mismos párrafos de la biblia y aun no se las saben de memoria, siempre dan el mismo sermón y piden mas contribución para la iglesia, solo a ellos le importa lo que son ellos, por eso prefiero mantener mi contacto con el supremo vía privada.

Y lo de Lugo, sinceramente no me extraña que esa persona no le de ni 5 de bola a una carta que le enviado la Sra.Francesca, el como buen cura, hace de oídos sordos, uno le cuenta sus pecados y así como entro salio, o tal vez ni entro, reboto y después te mandan a que hagas penitencia y reces.

Por favor, Lugo es una gran decepción para el pueblo paraguayo y lastimosamente muchas personas lo han votado, me excluyo, por suerte no le vote y no tengo cargo de conciencia, pero para los que si lo han hecho creyendo que el seria el cambio, pues no señores el no es y no sera el cambio nunca, grabenlo en sus cabezas, guarden la información en su disco duro.

No puede ofrecer cambio una persona que tan solo escucha su propia voz y decide las cosas por capricho, si ya se, estamos hablando de una persona grande, no de un niño, pero no te parece que el actúa de esa manera?

Sinceramente me da pena, jugo, juega y jugara hasta el 2013 con el pueblo, y mientras queda en nosotros ayudar a los animales, seamos conscientes un animal, es igual a un niño, necesita amor y cuidados, un granito de arena no mata, al contrario podemos hacer un gran arenero para poder juntar ahi a nuestros niños para jugar con sus compañeros de toda la vida que son los animales.

No cierres tus ojos, Abrilos y mira con los ojos del corazón.